miércoles, 17 de diciembre de 2014

#MiércolesdeBesosEnelAire

Hay miércoles invisibles
Marcados en el calendario.

Testamentos de miércoles
Que ocupan libros enteros.

Como los de los buenos poetas.

Y #MiércolesdeBesosEnelAire
Venidos en una lluvia de fuego.

Que queman.

Porque la vida
Quiere que ardas en esos momentos.

Y los atrapo
Y los capturo
Para enseñárselos al espejo
Mientras voy improvisando este Blues.

Hay miércoles tan volátiles
Que huyen de su cárcel de mármol.

Fugaces.

Disparos que te dejan el alma a solas,
Tiritando,
Mientras el universo huye.

Escapándose por la misma rendija
En la que se pierden los sueños.

Espectrales.

Hay miércoles, hubo y quedan años
De amores imposibles
E infartos emocionales
Que siempre te pillan de sorpresa.

Y nunca me acostumbraré a ellos.

Miércoles tan tentadores o más
Que aquellos interminables viernes y sábados
Donde las noches
Querían de ti
Tu corazón ardiente.

El mío,
El nuestro.

Un corazón sacrificado
Con alcohol
O sexo esporádico.

Alea Iacta est,
Me susurraban.

Y ahí estaba yo
Después.

Resacoso
E inútil.

Con el billete roto
Para un viaje a ninguna y cada una de las partes
De un cuerpo de mujer.

La mujer.

Las mujeres.

La única religión decente
De la que puedes disfrutar en este mundo.

(Del otro ni me hablen)

Por eso es increíble.

Increíble que,
A golpe de milagro,
Aparezcan estos #MiércolesdeBesosEnelAire
Para, al menos,
Compensar,
Metafóricamente,
Tanta mentira o amor propio
Travestido de amor sincero.

Porque el amor nunca ha dejado de aparecer
Y desaparecer en la madrugada
Muy bien maquillado.

Con promesas de oportunidades mejores.

Las mismas que obtuve
De mis dos amores reales,
A tiempo parcial.

Las mismas que imaginé
De mis tres amores imposibles,
A tiempo completo.

Porque imaginación y realidad
Van por caminos distintos.

Es lo que sé.

"Por la presente
Y en plena posesión de mis facultades mentales,
Dejo música,
Amor sin pedir nada a cambio
Y versos.

Para quien interese"

Este es mi particular testamento de miércoles.

Lo demás se lo dejo al destino
Si es que, de verdad, existe.

martes, 16 de diciembre de 2014

Yo, el grito

Existía un profesor alto y fuerte
Que se iba desdibujando a medida que llamaba la atención a sus alumnos.

Especialmente cuando arrancaban las páginas de los libros
Y pateaban y escupían y se burlaban en voz alta
(Con esa soberbia que da la juventud)
De las palabras y los poemas,
De los cuentos y las novelas
De viejos alcohólicos y cobardes.

De perdedores
Como él.

Se fue difuminando el color de su carne
Y de sus huesos.

El trazo que le dieron sus padres,
Las mujeres que quiso
Y le quisieron
Y sus estudios.

Hasta acabar en una pequeña figura indeterminada,
Sin sexo.

Retorcida en grandilocuentes llamas,
Con una mueca de terror
Por toda la bondad recibida.

Que fue ninguna.

Lo que nunca pensaron aquellos chicos
Fue que, pasados muchos, muchos años,
Los viejos alcohólicos y cobardes,
Perdedores,
Terminaron siendo ellos.

Porque al no dar, nunca recibieron.
(Con esa inseguridad que da la madurez)

Y que, desafortunadamente,
Fueron oscureciendo el color, la silueta,
La alegría y los besos,
Mudados en otra mueca de espanto,
Por no tener,
Ni siquiera el consuelo,
De unos versos
De unas historias
Que, como abrazos,
Tuvieran para echarse a sus almas
En tiempos de tristeza y de rabia.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Desde mi celda

Escribir.

Sí.

¡Rápido!

¡Vamos!

Garabatear palabras y dibujos
A cual más terrorífico.

De manera automática.

Escribir,
Temblar,
Disparar,
Eyacular.

Sí.

Rápido y mal.

Complicada e infielmente.

Infernalmente 
En las paredes de este corazón.

Este corazón en los huesos
Donde malviven
En régimen de aislamiento
Los dos amores reales que tuve.

Los tres amores imposibles
A los que jamás alcanzaré
Y de cuyos nombres y cuerpos
No puedo olvidarme.

Escribir para recordar
Mis pasos por las nubes
Que ellas me obligaron a caminar.

Benditas sean.

Los besos que di,
Los que imaginé...

Como hice el amor
Con sueños y pesadillas.

Todas las cadenas
A las que sigo preso
De por vida.

Escribir,
Beber whisky,
Fumar en pipa.

Tal vez un segundo de paz
Cada 365 minutos al día.

Un segundo que da
Para tener esa visión idílica
Que pronto desaparece.

La que me impide tener una vida normal.

Vivir cinco veces
Sólo para dar satisfacción
A tanto amor acumulado.

Como herida
De una adolescencia malsana.

Maldita.

De dolor que me han ido cargando
A la espalda de los años
Y que, gracias a ellas,
Puedo ir cicatrizando.

Escribir
Y dividir mi alma en cinco partes
Como única terapia posible.

Yo,
Con cinco puntos cardinales
A los que dirigir estos versos.

A ningún sitio
Y a cualquiera
De los que tu sonrisa,
Tus labios,
Tu sexo me indique.

Real o imaginariamente.

Sí.

Locura.

Lo cura.

Loco.

¡¡Chssst!!

¡¡Silencio!!

¡¡Escucha!!