miércoles, 1 de julio de 2015

Última voluntad

El valor de los buenos momentos.

Ahí es donde espero morir...

...Caer con tus botas puestas
Algún día.

Y que más da que brille el sol
O me hunda en la nieve,
Batiéndome en retirada.

Luché y perdí.
O gané, según tú.

Y siempre depende
De donde vengan las balas
Para que las heridas,
Mortales o inmortales,
No sean las habituales.

Nunca.

Ni el futuro.

Ni tampoco dejar
Que los recuerdos
Se conviertan en papel mojado.

Y echar al fuego
Una parte de ti misma.

domingo, 14 de junio de 2015

¿Dónde huir si no es a tus brazos?


Hay una música de violines perpetuos
Sonando tras cada pisada que doy,
Tras cada ladrido.

Un pasado de perro callejero
Que me persigue
A muy corta distancia
Olisqueando el amor.

Vengativo.

Rebuscando por los rincones.

Hambriento.

Eso provoca que difumine el presente,
Eliminando de él los minutos y los segundos.

Dejándome a solas con horas yermas.

Páramos semidesérticos
Donde busco una gota de esperanza
Para estos ojos resecos,
Lejos del Paraíso.

Por eso ya no puedo llorar
Por los dioses
Que ahogué entre lágrimas.

Darles sepultura. 

Y si me arrancara el corazón
Y los recuerdos,
Viviría, sin duda,
Lejos de tantos gritos.

De tantas manos espectrales,
De tantas promesas esperándome,
Suspendidas sobre el fuego.

Con respuestas que llegan tarde.

Veinticinco años tarde.

Respuestas que por aquel entonces
Me hubieran rescatado
Y ahora me hacen naufragar
En cada estrofa que pierdo.

En cada rayo de sol.

Y esta fotofobia me está consumiendo.

No.

No hay diversión posible
Tras haberle vendido esta vida al diablo.

Y no se puede despertar de este sueño.

Entonces, ¿Dónde?
¿Dónde huir si no es a tus brazos?
¿Dónde estar más seguro?

No te imaginas cuanto miedo tengo.

Algún día no muy lejano
El cielo obtendrá su venganza
Arrojando fuera de él
A sus hijos predilectos.

Y caeremos al abismo
Los poetas y la poesía.

Y dejaremos de perseguir palabras inútiles,
Y amaremos a besarropa al instante
En vez de con versos para la eternidad. 

Y ya no tendrá importancia
La arena del reloj en la que nos hundimos.

Porque nada ni nadie será improbable.

(Y por fin,
Por fin,
Encontraremos la paz).

viernes, 29 de mayo de 2015

De hombre - verso - lobo

Hay noches,
Noches sin luna 
En las que no persigo el futuro
Como todas las demás.

En las que se me puede ver
Con la mirada perdida
Y a solas.

Dando vueltas con el coche
Por calles desiertas
Y caminos que no conducen a nada. 

Son esas noches de Jazz y de Blues, 
De autopista al infierno 
Y Réquiem de Mozart.

Dónde cada compás de esa locura
Resucita viejos fantasmas.

Donde quiero morir en un orgía de alcohol,
Tabaco y sexo
Mientras al son de una danza macabra
Bailo con todos mis demonios. 

Son esas noches, 
Noches de Humo, sangre
Y vísceras de amores antiguos
Desparramados sobre el salpicadero
Que el pasado me arranca del alma
Hasta que sale la bestia
Y busca a su presa. 

Una víctima
Digna de un por qué en mi vida
Para regalarle un presente
Poético y cruel.

Sí.

Poético y cruel.

Y ese monstruo atrapa
La vida de otra mujer en un puño 
Y la lanza, 
Furioso,
Contra las paredes desnudas 
De las oportunidades perdidas
Hasta que sale
La sangre de los nudillos. 

Mientras que en su crisálida,
Dios, no para de reírse
Esperando el milagro.  

A ver si, tras maldecirme,
Tengo cojones.

Y lo único que puedo hacer
Es seguir devorando.

Arrancar palabras a dentelladas
Para resucitar recuerdos
En un verso tras otro
Sabiendo que no volverás.

Buscándote en los labios de otra
Mientras duren las noches sin luna. 

Mientras sea este animal.