Hay algo perverso en sus miradas.
Desesperación,
Ira.
Y la soberbia, venenosa
En la punta de sus lenguas.
No hay democracia posible
Si no es a través del respeto.
Y respeto es lo que les falta,
Pues atropellan y se dan a la fuga
Con todo aquello que les hace frente.
Gestionan la vida para ellos
Y la muerte, la de los demás,
Les importa bien poco.
Tanto como para confundir cadáveres.
Imitan a Cleopatra
Yéndose de baños.
O mienten y se esconden,
En diferido,
Y en forma de simulación
Detrás de unos sobres.
No estamos de acuerdo
Y nos regañan,
Desde sus atriles
Y sus pantallas de plasma.
Tratándonos como a niños pequeños.
Han mutado en viejos tan avarientos
Como para buscar un pacto
Con el que antes consideraban el diablo.
Son matones de recreo,
Chulos de salas recreativas,
Patriotas de pulsera
Y apátridas en sus cuentas.
Y sí.
También hay algo siniestro en sus risas.
No saben ganar
Ni tampoco perder.
Y no dudarán en llamar a las armas
En vez de a las urnas
poniendo como excusa
El fin de la democracia.
Su democracia.
¿No querrán decir privilegios?
martes, 15 de julio de 2014
lunes, 25 de noviembre de 2013
Por Real Decreto
Ya dejaron de impartir justicia.
Con los enfermos,
privatizando su dolor.
Con los impedidos.
condenados a no levantarse.
Con los desahuaciados,
ensordeciendo sus corazones.
Con los obreros,
añadiendo sangre y lágrimas
al sudor de su frente.
Nos roban el pan
mientras estamos en el circo
aplaudiendo a ladrones y prostitutas.
Animándonos para que seamos como ellos.
Aquel que tenga estudios,
ahí tiene la puerta,
nos señala Colón desde Madrid a Barcelona.
Pronto, nos prohibirán la alegría,
Y no quedará rima que sostenga estos versos.
martes, 1 de octubre de 2013
dios con "d" minúscula
¿Y si Dios fuera un dios en pequeñito?
Con la "d " minúscula por ser hijo de un estafador,
de un padre yonqui de males ajenos,
de un polvo entre dos desconocidos
o, incluso, de un policía antidisturbios.
¿Y si Dios fuera ese dios?
Con la "d" minúscula de alguien que se puso a pensar
que sería mejor hacer el amor y no la guerra,
que bastante hemos tenido ya...
Simplemente, por pura lógica.
¿Y si Dios fuera ese dios?
Un ser humano
capaz de resucitar la confianza al tercer día.
Con la esperanza como única cruz,
con una esperanza a prueba de espinas.
¿Y si Dios fuera ese dios?
Que lo apuesta todo por el prójimo
y aunque pierda, no pierde la fe
y quiere seguir jugando.
Un ludópata de todos nosotros.
(¡Hay que echarle huevos!)
¿Y si Dios fuera ese dios?
Un dios a escala 1: 50.
Minúsculo.
Un dios de bolsillo.
Para pintarle el cuerpo y el alma de todos los colores,
sin distinguir homo de heterosexuales,
porque de corazón a corazón,
somos todos iguales.
¿Y si Dios fuera ese dios?
Un dios que se esconda tras la sonrisa cómplice,
tras la paciencia del que se supo perdedor en su día,
tras los que busquen, a pesar de todo,
la bondad hasta en los contenedores.
¿En qué pensaría?
En encontrar el cielo en los pequeños detalles.
Eso, seguro.
Pero, ¿qué clase de Dios sería?
A uno que no le importara que le llamaran tonto,
porque tonterías, las justas,
ser bueno es algo que los demás no entienden.
¿Y si Dios no fuera Dios, sino Diosa?
¿Y si fueras tú,que con una palabra tuya,
una caricia,
basten para sanarme?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)