Tu cuerpo.
La mejor barricada desde donde
Seguir disparando sueños
Mientras se marchitan a solas
Agonizando lentamente.
Ahí,
En el suelo.
Sueños a quemarropa
De los que ya estoy harto
Mientras me ignoras.
Ven, mátame.
Mátame y vete.
Que mi sangre deje
Manchas en tu deseo
Igual de mortíferas que las balas.
Que mi muerte
Es lo que me mantiene,
Paradójicamente,
Cuerdo y vivo
Entre estas cuatro paredes
De moral acolchada
Y camisa de fuerza.
Me empalmo
Pensando que vienes
Y me disparas.
Porque sé que viviré para siempre
Mientras te masturbes
Con mi recuerdo.
Y sólo así seré un bonito cadáver.