Tú has escogido la luz:
Una familia,
Un trabajo
Y hasta dejar de fumar.
Me parece fenomenal.
En serio.
Ve hacia ella.
A mí, déjame con mis demonios.
Sí, sí.
Shakespeare tenía razón:
En el infierno no queda ninguno.
Están todos aquí.
Vienen a por mí
y yo a por ellos.
Otra vez,
Otra vez,
Otra vez...
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domingo, 10 de agosto de 2014
martes, 27 de noviembre de 2012
Camino del verso
Atrás quedaron los susurros de sirenas. Atrás quedó la maldad de unos dioses caprichosos. Atrás quedó el mar, atrapado en una botella.
Sí. Soy Ulises. El eterno naúfrago.
Desafié a monstruos y tempestades, los que me vinieron con las dudas. Los que me atacaron con la tristeza.
- ¡No vuelvas! ¡Ya no tienes a nadie!, me convenció mi hechicera. La soledad disfrazada de maga, de bruja, de arpía, de puta.
Y me perdí. Sí. Me perdí entre sus brazos. He besado palabras amargas...
Ésa, ha sido mi guerra.
Un día despertaron mis recuerdos: los buenos momentos que he vivido, los abrazos que recibí, las sonrisas que alguna vez me dieron.
Ésa, ha sido mi fuerza.
Ahora,
estoy dispuesto a morir con el corazón en la mano.
A defender mi única patria:
Tú, donde quiera que andes.
Tú, donde quiera que vayas.
Si ha de ser en tierra firme,
que así sea.
He vuelto a Ítaca,
Penélope.
Poco importa
que vivamos en chozas
o en palacios.
Aquí me quedo.
Reconstruiremos nuestro mundo
palabra por palabra.
Iremos paso a paso,
Iremos verso a verso.
Sí. Soy Ulises. El eterno naúfrago.
Desafié a monstruos y tempestades, los que me vinieron con las dudas. Los que me atacaron con la tristeza.
- ¡No vuelvas! ¡Ya no tienes a nadie!, me convenció mi hechicera. La soledad disfrazada de maga, de bruja, de arpía, de puta.
Y me perdí. Sí. Me perdí entre sus brazos. He besado palabras amargas...
Ésa, ha sido mi guerra.
Un día despertaron mis recuerdos: los buenos momentos que he vivido, los abrazos que recibí, las sonrisas que alguna vez me dieron.
Ésa, ha sido mi fuerza.
Ahora,
estoy dispuesto a morir con el corazón en la mano.
A defender mi única patria:
Tú, donde quiera que andes.
Tú, donde quiera que vayas.
Si ha de ser en tierra firme,
que así sea.
He vuelto a Ítaca,
Penélope.
Poco importa
que vivamos en chozas
o en palacios.
Aquí me quedo.
Reconstruiremos nuestro mundo
palabra por palabra.
Iremos paso a paso,
Iremos verso a verso.
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